Un año de vigencia del nuevo Estatut de Catalunya
El 9 de agosto de hace un año, entró en vigor el nuevo Estatut de Catalunya. Estatut que sin duda creó y crea gran controversia.
Personalmente, pienso que se han perdido demasiadas energías para un Estatut delimitado desde fuera, y por consiguiente, dudo mucho que se haya cumplido el objetivo de lograr grandes mejoras para Catalunya.
Tengo la impresión que, para no avanzar plenamente, era suficiente el antiguo Estatut, y lograr la implantación de leyes ordinarias que sirvieran para dotar a Catalunya de aquello que requiere, y que por razones obvias le corresponde.
Indudablemente, tengo la sensación, de que a consecuencia de todo lo relacionado con el nuevo Estatut, se ha producido un creciente descuido de muchos otros asuntos. Asuntos que probablemente, sean de mayor interés entre la ciudadanía.
Es evidente que, el Estatut debe ser la ley de mayor envergadura para Catalunya, pero al tratase de un Estatut impuesto desde fuera, entonces pierde valor, y por consiguiente, seguramente era innecesario perder tanto tiempo y energías.
Está claro que, antes de reformarse el Estatut de Catalunya, se debía reformar la Constitución del estado, ya que el Estatut está imperativamente sometido a la Constitució. Constitución que, obviamente se confecciono bajo la imposición de aquellos que pertenecían al régimen del innombrable.
